Ciencia LHE – Fototerapia del Acné

El acné es una enfermedad de las glándulas sebáceas. Causada, según muchos creen, por un aumento de las hormonas provocado por la llegada de la pubertad. Aunque primariamente es un trastorno “adolescente”, se sabe que el acné continúa bien entrada la edad adulta y para algunos se ha convertido en una batalla de por vida.

Factores del Acné

Hay diversos factores que contribuyen al acné y su proliferación. Los actores clave son sin embargo los folículos pilosos y las glándulas sebáceas. El folículo piloso es una pequeña cavidad tubular de la cual crece el pelo y dentro de la cual se abren las glándulas sebáceas. Los folículos pilosos se encuentran en todas las partes del cuerpo excepto las palmas de las manos y las plantas de los pies.

Las glándulas sebáceas son pequeñas glándulas productoras de sebo que se abren al folículo piloso y cuya finalidad general es mantener el pelo y la piel lubricados. Las glándulas sebáceas producen una sustancia oleosa llamada sebo que se vierte al canal folicular y finalmente a la superficie de la piel. Las glándulas sebáceas se encuentran sobre todo en el cuero cabelludo, la cara y la parte superior del cuerpo. Durante la adolescencia, la elevación de los niveles hormonales agranda las glándulas sebáceas y hace que produzcan más sebo de lo normal. El sebo se mezcla con las células de piel muertas y forma un tapón que cierra la abertura del folículo. Esto resulta en una acumulación de sebo, seguida de un desarrollo excesivo de la población bacteriana debida a este entorno anaerobio rico en nutrientes. Si no se trata, las bacterias normalmente alcanzan niveles tóxicos que a veces atraviesan la pared del folículo y causan inflamación y heridas en la piel.

Propionibacterium, también conocido como bacteria P. acnes, es una bacteria anaerobia común y se cree que es una de las principales causas del acné. La colonización por P. acnes empieza durante los 1-3 años anteriores a la madurez sexual, momento en que su presencia en la piel aumenta de poco más de 10/cm 2 a aproximadamente 106/cm 2.

Como parte de su proceso metabólico, la bacteria P. acnes segrega un pigmento conocido como porfirina. Cuando se estimula, la porfirina produce una molécula de oxígeno dentro del folículo. Este oxígeno a su vez ataca a la bacteria P. acnes acabando por destruirla. La meta de la fototerapia del acné es, pues, estimular la porfirina para producir oxígeno.

Fototerapia LHE

Desde su desarrollo, LHE ha dado grandes pasos en la eliminación del acne. LHE ha demostrado que es una modalidad de tratamiento muy efectiva. En investigaciones clínicas LHE ha demostrado ser capaz de conseguir la eliminación de hasta el 90% de las lesiones del acné tras 8 sesiones realizadas durante 4 semanas de tratamiento.

La eficacia de los tratamientos LHE depende de su fiabilidad en producir la reacción fotoquímica requerida de la activación de la porfirina para que produzca oxígeno. Esta fiabilidad se basa en tres parámetros controlados, la longitud de onda, la temperatura y la concentración general de fotones.

Longitud de onda
Aunque se cree que la porfirina es más reactiva a longitudes de onda en el espectro azul entre 400 y 430nm, y a menudo éstas se eligen para aparatos contra el acné, continúa absorbiendo fotones a través del espectro visible aunque en menor medida.

Uno de los mayores retos de las fototerapias contra el acne ha sido superar el conflicto entre la profundidad del folículo a la cual se encuentran P. acnes y la porfirina y la profundidad de penetración relativamente escasa del espectro de luz azul que se usa corrientemente.

Para optimizar el equilibrio entre la profundidad de penetración requerida y la eficacia en la activación de la porfirina, LHE utiliza un rango de espectro de luz más alto incluyendo verde, amarillo y rojo. Es a través de ello que compensando la pérdida en absorción con un ataque más directo a la porfirina, se desperdician menos fotones a profundidades de penetración menos efectivas.

Temperatura
La ecuación Arrhenius describe el ritmo de producción de las moléculas de porfirina excitada como función de la temperatura. Para la mayoría de reacciones químicas elevar la temperatura 10°C doblará la velocidad de la reacción.

Combinando el calor directo con el pulso de luz, LHE eleva más la temperatura interior del folículo, influyendo en una reacción química mucho más rápida de lo que podría generar la luz por sí sola.

El calor generado también sirve para reducir la inflamación abre los poros y alivia las dolorosas lesiones que se asocian a menudo con el acné.

Concentración de fotones
Para liberar la máxima concentración de fotones, la tecnología LHE usa un tamaño de spot extra grande.

 

 
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